Del Director Ejecutivo de CMI (From CMI’s Executive Director…)

Son tiempos inusuales. Lo hemos sentido en todos los frentes. Desde las reuniones en la iglesia hasta fiestas de cumpleaños con toda la familia, hemos tenido que ajustarnos. De hecho, estamos en territorio desconocido.

¿No sería bueno tener una guía basada en la experiencia, mientras te enfrentas al mar picado y a un horizonte vacío? Claro que sí.

En todo el mundo, las naciones, las empresas, las iglesias y las familias están enfrentadas a navegar por esta la pandemia.

Y sucede que muchos miembros de la familia CMI han caminado a través de pruebas como ésta con mucha más frecuencia que muchos de nosotros en los Estados Unidos.

Jesús nos ha colocado en una familia donde nuestros hermanos y hermanas en lugares como América Latina pueden ayudarnos. Están mucho más familiarizados con la navegación por el espantoso camino de la escasez, la inestabilidad y la desorganización.

Es por eso que me conecte a una llamada de zoom el mes pasado con varios pastores de la red de iglesias de CMI en Quito, Ecuador. Me sentí humillado por las ideas de los hombres que han conducido sus iglesias a través de cierres en toda la ciudad, protestas violentas, catástrofes económicas, golpes presidenciales, terremotos e incluso erupciones volcánicas. Ellos saben como liderar en crisis.

Entienden lo que se necesita para ser ágil, adaptable y dependiente del Espíritu Santo. Estamos mucho más acostumbrados a confiar en nuestros recursos, nuestras estructuras y nuestro ingenio.

Al escuchar, me alentó su sabiduría que proviene de la experiencia en la dependencia del Señor a través de esos tiempos.

Mientras nos lamentamos de nuestras dificultades compartidas, ellos por otro lado están llenos de esperanza. Saben que las dificultades preparan el suelo que a menudo conduce a una abundante cosecha del Evangelio. Se centran menos en lo que se ha perdido y más en las oportunidades que se han ganado por Cristo.

Sí, las pruebas pueden desviarnos de nuestra trayectoria usual. Pero nuestros amigos en América Latina nos recuerdan que Dios puede usar esos tiempos para llevarnos a lugares mucho mejores de lo que podemos imaginar.

Craig Murray
Executive Director
Church Ministries International